jueves, 21 de febrero de 2013

El Casco Histórico atractivo turístico (26)




El principal atractivo turístico de naturaleza urbana de Ciudad Bolívar es sin duda el Casco Histórico desde el punto de vista de su morfología y tipología y, claro, también por su significación histórica y gran frente de agua, el Orinoco, y en fin por estar clasificado como Monumento Público Nacional.  Lástima que quienes tienen la función legal de administrar este centro histórico no haya estado últimamente a la altura de su importancia.

            Si en estos momentos y, no obstante este atractivo del centro histórico, el turismo no es la actividad más importante, el destino natural de Ciudad Bolívar será el de convertirse con el tiempo en una capital turística y ese es un proceso que se comenzó a dar cuando el arquitecto Ricardo Vitanza asumió  la Dirección de Turismo del Estado.  Después de ese episodio político administrativo, es poco cuanto se ha hecho en materia de infraestructura turística, no obstante las perspectivas que en tal materia tiene la ciudad, ahora que se ha apagado el sueño de Pancho Guevara Luces de querer convertirla en centro regional de la pequeña y mediana industria.

            Se ha venido demostrando durante los últimos años, dada la situación económica nacional que el turismo es cada vez más factible como alternativa de desarrollo para la diversificación de la base de algunas economías regionales y Ciudad Bolívar no escapa a ese fenómeno.
            Se ha generado una serie de situaciones indudablemente favorable para el desarrollo turístico. El venezolano está viajando  ahora más dentro de sus propias fronteras ante la imposibilidad de viajar hacia otros horizontes externos y el hecho de que a la vez seamos un país barato para los de afuera, está generando una afluencia masiva de gente de todas partes del mundo.
            Ante esta  realidad, Bolívar ofrece un escenario propio para el desarrollo de la actividad turística, mucho más rentable que otros centros playeros en franca competencia con países caribeños, mientras que los desarrollo del turismo de aventura o de selva están en países con problemas de convulsión social, países además con una calidad escénica inferior a la nuestra y ofertas menos atractivas.
            La calidad de nuestros escenarios naturales es sobradamente atractiva como el de la Gran Sabana, por ejemplo, que está dentro de las seis áreas mundiales consideradas Patrimonio Natural de la Humanidad, lo mismo que la fisonomía urbana de Ciudad Bolívar y los escenarios naturales de su entorno. Ambos constituyen pilares fundamentales para un desarrollo turístico a los cuales todavía no se les ha dado la importancia que tienen.
            Últimamente a la Dirección de Turismo se le han inyectado cuantiosos recursos, pero éstos han estado dirigidos más al espectáculo y la promoción.  La Dirección de Turismo debería mirar más orgánica y positivamente hacia otras áreas de infraestructura: gestionar la continuación de la revitalización integral del casco histórico,  contribuir con el sostenimiento y fomento de los museos.  El Museo de la Casa del Correo del Orinoco se está cayendo, el Museo Histórico de Guayana carece de presupuesto, el Museo Etnográfico del Orinoco prácticamente no existe, el Museo de Ciencias  está frenado, el Museo Geológico y Minero está cautivo,  el Jardín Botánico carece de la misma dinámica que le imprimió su fundador Leandro Aristeguieta y la iniciativa del Acuario del Orinoco quedó flotando en el mar angustioso de las promesas incumplidas, o de las lagunas cundidas de bora donde Rojas Suárez concibió con bombos y platillos su ideal ubicación.


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