jueves, 21 de febrero de 2013

EL observatorio de Música




La ampliación de la sede del Observatorio de Música Carlos Afanador Real es otro elefante blanco del Gobierno Regional.  La falta de continuidad administrativa que tanto perjuicio ocasiona a la ciudad y al patrimonio del Estado, mantiene paralizada la ampliación de la sede.  El proyecto contratado al arquitecto Fruto Vivas, comenzó a ejecutarse con todas las de la ley luego de expropiar por utilidad pública el inmueble contiguo a la casa de los Rodil emparentado con el prócer Tomás de Heres, o Casa Pashen, sede del Observatorio.  Allí están sembrado cimientos y columnas y le resultó más cómodo al Gobierno ocultarlo con láminas y murales que invertir para continuar la obra que tanta falta hacen a los muchachos que se forman en las artes del sonido.
Es lastimoso que esto ocurra y se prolongue negligentemente en el tiempo sin tomar en cuenta tantos factores, incluyendo la data histórica de la Escuela de Música que nos viene desde los  tiempos de Pepe Mármol, vale decir, desde tiempos de Guzmán Blanco pasando a comienzos del siglo anterior por el Presidente del Estado Marcelino Torres García y culminando con el Gobernador Horacio Cabrera Sifontes, quien fue quien la dispuso con el nombre del ilustre compositor guayanés Carlos Afanador Real por decreto 57 del 12 de marzo de 1958.
Desde entonces ha sido un duro batallar porque la Escuela cada vez creciendo en su matrícula, tenga sede propia y amplia.  Comenzó en un inmueble de la Calla Dalla Costa que ahora soterradamente tras su fachada antigua está siendo demolida a espaldas de quienes tiene la obligación de defenderla y protegerla y finalmente el Gobierno le otorgó la Casa Pashen que fue restaurada con aportes de Lagoven y la que hace esquina con las calle Amor Patrio e Igualdad, detrás de la Catedral.  Casa histórica, pues en 1817 sirvió de cuartel a las tropas patriotas y allí estuvo preso el prócer margariteño Juan Bautista Arismendi cuando una sublevación de angostureño lo llevóa desplazar de la Presidencia encargada a Francisco Antonio Zea.
            Haciendo esquina entre las calles Amor Patrio e Igualdad, diagonal con la Sacristía de la Catedral, la Casa de los Rodil, hoy llamada “Casa Paschen”, fue erigida y sirvió siempre de vivienda a gente tradicional y relevante de la sociedad bolivarense y ya agonizando el siglo XX, tras abandono total que amenazaba su permanencia, fue restaurada y destinada a un uso distinto: el de la docencia musical.
            Está el inmueble entre los 26 seleccionados para uso social dentro del programa de revitalización del Casco Histórico de Ciudad Bolívar iniciado en 1986 y en el cual participaron la Gobernación, Mindur, el Instituto de Cooperación Iberoamericana, Municipalidad, CVG y otros entes como Lagoven cuyo aporte específicamente se materializó en la restauración de la “Casa Paschen”.
            El costo de los trabajos de restauración estuvo en el orden de los 6 millones de bolívares equivalente a los fuertes de hoy y avanzaron lentamente por lo cuidadoso de los mismos. Entonces y previo estudio complementario del anteproyecto encomendado al arquitecto Orlando Benites, se trabajó en la restauración de los techos con materiales tradicionales, conservación de los pisos de mosaico existentes, incluyendo paredes de zaguán, restitución de los pisos de madera de los salones principales, restauración en sitio de los balcones con vista al Orinoco, puertas y otros elementos de antigua arquitectura que singularizan e imprimen expresión estética de conjunto a la venerable casa.
            En esta antigua como histórica casa, los estudiantes trabajan o estudian incómodamente por la falta de espacios que aguardan cubrir con la construcción paralizada a su costado y que viene desde hace tiempo ocultando el desinterés oficial con costosas láminas metálicas.


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